Lo cierto es que la naturaleza de la manufactura está evolucionando, como lo ha hecho durante más de 125 años. Siempre han surgido nuevas tecnologías para acelerar la producción, aumentar la eficacia y mejorar la calidad. No es nada nuevo.
Lo nuevo de la Industria 4.0 es la integración sin precedentes de tecnología de vanguardia en la planta de producción, pero que además viene acompañada de interesantes oportunidades para una nueva generación de trabajadores.
Las transiciones llevan tiempo y requieren una formación cuidadosa, pero la misma tecnología que está cambiando la naturaleza de los vehículos e incluso de nuestros dispositivos personales también está remodelando las fábricas e impulsando el mismo nivel de inspiración. La tecnología que empleamos para el Auto del Futuro se está aprovechando para la Fábrica del Futuro.
Nuestros operadores de primera línea en la línea de ensamble ya emplean la visión artificial, similar a la que se utiliza en los sistemas de seguridad activa de los vehículos, con el fin de mejorar la calidad y solucionar posibles problemas. En lugar de herramientas tradicionales, estos empleados están equipados con tabletas dotadas de algoritmos de visión artificial.
Con estas innovaciones estamos acortando la distancia entre la inteligencia humana y las máquinas, y estamos descubriendo que estos entornos tecnológicamente avanzados favorecen el talento de una generación que es nativa digital. Han crecido con teléfonos inteligentes y conectividad continua, por lo que la transición a un lugar de trabajo tecnológico les resulta instintiva y atractiva.
Y para quienes temen que un nuevo mundo de vehículos eléctricos suponga la eliminación de puestos de trabajo en la industria manufacturera, les recuerdo que la inmensa mayoría de los procesos de ensamble de un vehículo eléctrico son los mismos que los de un vehículo convencional. Se deben instalar neumáticos, asientos y puertas, como en cualquier otro auto, y para esto hace falta gente. Deberán tener una formación más especializada para la Fábrica del Futuro, pero, de nuevo, se trata de una nueva oportunidad para todos los involucrados.
Aunque la actual transformación de alto riesgo es tan revolucionaria como el cambio original del trabajo manual a la producción basada en máquinas de la primera Revolución Industrial, hay muchas razones para ser optimistas. La demanda de producción creativa es ilimitada, lo que garantiza que nunca se desperdiciarán los talentos. De hecho, pueden potenciar nuestros sistemas, mejorar el flujo de trabajo e impulsar el crecimiento empresarial. Esta verdad era válida para mis antepasados y lo sigue siendo ahora, cuando las tecnologías de vanguardia reconfiguran la movilidad y la fabricación.
Traen oportunidades.
*Este documento se tradujo con Microsoft Translator.